El teatro total de Walter Gropius

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Este es un post atípico en el blog. Mi idea fue colgar algunos de los trabajos que realicé en la maestría sobre arquitectura moderna, y uno de mis arquitectos favoritos: Walter Gropius.

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TEATRO TOTAL. Rodriguez, Cristiano Cezarino. Cogitar e arquitectura teatral. ARQUITEXTOS, Sao Paulo, ene 2009.

 

Teatro total (1927)
Proyecto no construido.

Encargado por el empresario teatral Erwin Piscator, Gropius trató de crear un teatro que pudiera transformarse con cada puesta en escena. Hasta la fecha, la arquitectura de los teatros no había podido independizarse del escenario alto, ya que seguía prevaleciendo el interés decorativo y no la función. La arquitectura del teatro nace el arte en escena, la escena es el eje en torno al que gira el teatro, y por ende, la función es la que define el espacio y la forma del edificio. El teatro está comprometido con la escena y la acústica, pero para Gropius también es “la fórmula mágica que enciende el entusiasmo en el alma de todas las capas del pueblo”.
Gropius propone una idea innovadora, a la que le dedica varias páginas, sobre cuál debe ser la tarea del arquitecto al presentársele un encargo de este tipo.

“La abundancia de los problemas en la obra de arte escénico pone en claro la escasez de un director de escena destacado, cuyo talento universal domine todos los campos de la creación artística. Se ha de tratar, pues, de un hombre de amplia visión. La totalidad de su talento y de su saber es absolutamente decisiva en lo tocante a la magnitud de su aporte en general, aún cuando logre reunir para la representación a los más destacados artistas y colaboradores especializados. Sólo su capacidad intelectual de representación puede dar ejecución al procesos de fusión con miras a la unidad del espectáculo.” Gropius habla de crear un espacio para que el director pueda tener una visión general, desde donde disponga verdaderamente de la capacidad para organizar. Así mismo, el espacio debe ser impersonal, de modo que pueda ser “dócil a todas las visiones” – Walter Gropius

RODRIGUEZ, Cristiano Cezarino. Cogitar e arquitectura teatral. ARQUITEXTOS, Sao Paulo, ene 2009.

RODRIGUEZ, Cristiano Cezarino. Cogitar e arquitectura teatral. ARQUITEXTOS, Sao Paulo, ene 2009.

Para Gropius existen tres formas de teatro. La primera, con la escena ubicada en medio rodeado por la masa de espectadores, donde la acción se dirige hacia todos los ángulos y el actor está rodeador por una masa de espectadores, tal como en un estadio, por ejemplo. Esta forma de teatro hacía al actor o orador parte de la masa, como un prisionero.

En la segunda forma de teatro, se habla sobre el anfiteatro griego, donde se da por primera vez una separación entre escena y mundo real. Se trata de un semicírculo con una pared de fondo, donde la cuál aparecen y desaparecen los actores, lo cual luego vendría a constituir el telón.

De aquí deviene la tercera forma que solo alarga la distancia entre espectador y escenario, no haciéndolo partícipe de la acción, sino que esta ocurra al lado, separándolo del pueblo que luego prefiere el cine por tener una relación más estrecha con lo que acontecía en la época.

Después de este análisis, Gropius esboza algunas ideas sobre cómo debe ser un teatro, de “movilización de todos los recursos espaciales, a fin de sacudir al público de su apatía…”.
Como principal objetivo se busca integrar el acontecer del escenario al espectador por todos los ángulos posibles, mediante la participación del mismo, la proyección de animaciones en todo el teatro, la colocación de tableros mecánicos y lumino-técnicos, que se puedan mover en tres dimensiones, que ayuden al director de escena a crear los espacios que imagina, que se puedan desmontar partes del techo, de las paredes para transformar las escenas. “El teatro se desvanece transformándose en un cambiante ámbito de ilusión, convirtiéndose en el escenario mismo”.

El escenario debe ser preciso en el manejo de todas las funciones mecánicas, dirigido desde un puesto de mando central. El depósito debe estar ubicado cerca al escenario, donde todos los elementos se puedan transportar sobre rieles hasta donde se requieran. Esto sumado a una serie de caminos, que posibilite a los actores atravesar desde todas las direcciones el teatro, tanto de manera individual como grupal. La acústica también es importante, para que todo el público pueda disfrutar de la obra, y lo que define la forma y longitudes del teatro. Se prefería un piso para evitar la separación del espectador con el espectáculo. El público también debía salir y entrar con rapidez de la sala, se preferían las rampas y las escaleras mecánicas. Espacios amplios para los espacios de receso y descanso entre actos.

La imagen formal del edificio debía ser, como todo edificio modernista, una demostración de la tecnología producida en la época: hierro, cristal, concreto, metales, de formas proporcionadas, mostrando el material tal cuál es, de formas limpias, un “límpido recipiente para las fuerzas del drama que actúan en lo interior”.

Maqueta realizada para la exposición "La arquitectura ausente del siglo XX". Bruselas, 2012.

Maqueta realizada para la exposición “La arquitectura ausente del siglo XX”. Bruselas, 2012.

Estas eran muchas ideas que Gropius finalmente plasmó en un proyecto que nunca llegó a ser construido. Él mismo lo describe en planta como una elipse, el techo conforma una curva de parábola. Tiene forma de huevo dividido en dos partes, y en la parte más chata se encuentra el escenario. Tiene un escenario giratorio, que permite muchas combinaciones, que podía cambiarse en medio de una representación, según fuese necesario, y que además permite que el actor camine hacia el centro del público y luego vuelva a su posición original. Esto permitía un giro de 180 grados que cambiaba totalmente la escena. El escenario podía complementarse con pantallas para proyecciones instaladas en los pilares alrededor de todo el ancho del teatro, de modo de colocar al público en medio de la acción. El actor podía entrar al escenario giratorio desde una escaleras desde el escenario principal, o por una serie de estructuras en el techo. La cúpula del teatro podía iluminarse completamente. En palabras de Gropius “la separación del público y el espectáculo queda superada”.

El proyecto del El teatro total de Walter Gropius es modernista en su concepción, donde la función determina los movimientos y forma del edificio. Una de los más grandes retos de los arquitectos en el momento de proyectar teatros es la de lograr que el público esté en medio de la acción, que sienta que la obra lo envuelve.

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Arquitecta. LEED Green Associate. Profesora en la FAUA-UNI y UPC. Maestrista de MsC con mención en Arquitectura - Historia, Teoría y Crítica en la FAUA-UNI.

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